Un aristócrata británico que había dedicado media vida a combatir el comunismo, un patricio estadounidense que creía poder seducir a cualquiera y un revolucionario georgiano que había llegado al poder a través del terror. Nada unía a Roosevelt, Churchill y Stalin salvo un enemigo común. Durante cuatro años, sin embargo, los «Tres Grandes» dirigieron juntos la mayor guerra de la historia. Su relación, hecha de admiración, desconfianza, celos y cálculo, decidió el mundo de la posguerra.

Una alianza nacida de la necesidad
Churchill había sido uno de los enemigos más feroces de la Revolución rusa; en 1919 había defendido intervenir militarmente contra los bolcheviques. Pero cuando Alemania invadió la Unión Soviética en junio de 1941, no dudó. Esa misma noche anunció por radio que Gran Bretaña ayudaría a Rusia. En privado lo resumió con una frase célebre: si Hitler invadiera el infierno, él haría al menos una referencia favorable al diablo en la Cámara de los Comunes.
Roosevelt, todavía sin entrar en la guerra, extendió la ayuda del Préstamo y Arriendo a la URSS. Tras Pearl Harbor, en diciembre de 1941, Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética quedaron unidos frente al Eje.
Churchill y Roosevelt: la «relación especial»
Churchill y Roosevelt mantuvieron una relación intensa: cientos de cartas y telegramas, largas estancias de Churchill en la Casa Blanca y encuentros en Terranova, Casablanca, Washington o Quebec. Churchill cultivó esa amistad con paciencia, consciente de que la supervivencia de Gran Bretaña dependía de Estados Unidos.
Pero no era una relación entre iguales, y cada vez lo fue menos. Estados Unidos aportaba la mayor parte de los hombres, el dinero y las armas. Roosevelt, además, desconfiaba del imperio británico y no quería que la guerra sirviera para salvarlo.
Roosevelt y Stalin: el intento de seducción
Roosevelt estaba convencido de que podía manejar a Stalin mejor que Churchill. Llegó a decirle al primer ministro británico, en una carta de 1942, que Stalin lo detestaba a él menos que a los británicos. Creía que si ganaba su confianza personal, la Unión Soviética cooperaría en la posguerra y en la nueva organización internacional que él soñaba.
En la Conferencia de Teherán lo puso en práctica de forma descarada: se alojó en la embajada soviética, mantuvo reuniones a solas con Stalin y llegó a burlarse de Churchill delante de él para romper el hielo. Según contó después el propio Roosevelt, Stalin acabó riéndose, y él sintió que por fin habían conectado.
Churchill y Stalin: admiración y desconfianza
La relación entre Churchill y Stalin fue la más tormentosa. En su primer encuentro, en Moscú en agosto de 1942, Churchill tuvo que comunicarle que no habría un segundo frente en Europa ese año, y Stalin lo acusó prácticamente de cobardía. Sin embargo, esa misma visita terminó con una larga cena nocturna en el apartamento privado de Stalin en el Kremlin, con brindis y confidencias.
En octubre de 1944, de nuevo en Moscú, Churchill le propuso a Stalin un reparto de influencias en los Balcanes anotado en una hoja de papel con porcentajes, el llamado «acuerdo de los porcentajes»: Rumanía para los soviéticos, Grecia para los británicos, Yugoslavia y Hungría a medias. Stalin marcó la hoja con un visto bueno. Pocas escenas muestran mejor el realismo frío de ambos.
Lo que cada uno quería
- Stalin quería un segundo frente cuanto antes, fronteras seguras en el oeste y una Europa del Este bajo su control para que la URSS no volviera a ser invadida.
- Churchill quería ganar la guerra, salvar el imperio británico y evitar que la Unión Soviética dominara Europa.
- Roosevelt quería ganar la guerra con el menor coste posible en vidas estadounidenses, la ayuda soviética contra Japón y una organización internacional estable para la paz.
De Teherán a Potsdam
Los Tres Grandes solo se reunieron juntos dos veces: en Teherán en 1943 y en Yalta en febrero de 1945. Roosevelt murió en abril de 1945. En la Conferencia de Potsdam, en julio, Stalin se encontró con un Truman mucho más desconfiado, y Churchill fue sustituido a mitad de la reunión por Clement Attlee. La alianza personal que había sostenido la guerra se deshizo en pocos meses.
Teherán 1943, de David Cabrera
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Preguntas frecuentes
¿Quiénes fueron los Tres Grandes?
Franklin D. Roosevelt (Estados Unidos), Winston Churchill (Reino Unido) y Iósif Stalin (Unión Soviética), los líderes de las tres principales potencias aliadas.
¿Cuántas veces se reunieron los Tres Grandes?
Los tres juntos, dos veces: en Teherán (1943) y en Yalta (1945). En Potsdam (1945) Roosevelt ya había muerto.
¿Qué fue el acuerdo de los porcentajes?
Una propuesta informal de Churchill a Stalin, en octubre de 1944, para repartirse la influencia en los Balcanes mediante porcentajes escritos en una hoja de papel.
Para seguir leyendo
- Conferencia de Teherán 1943
- Roosevelt en Yalta: ¿estaba demasiado enfermo para negociar?
- ¿Se repartieron el mundo en Yalta?
Fuentes
- Fenby, J. (2006). Alliance. Simon & Schuster.
- Rees, L. (2009). A puerta cerrada: Stalin, los nazis y Occidente. Crítica.
- Reynolds, D. (2007). Summits: Six Meetings That Shaped the Twentieth Century. Allen Lane.
- Kimball, W. F. (1997). Forged in War: Roosevelt, Churchill, and the Second World War. William Morrow.


