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Irán en la Segunda Guerra Mundial: la invasión de 1941 y el Corredor Persa

Cuando Roosevelt, Churchill y Stalin se reunieron en Teherán en noviembre de 1943, Irán llevaba más de dos años ocupado por tropas británicas y soviéticas. La elección de la ciudad no fue casual: Irán se había convertido en una pieza clave de la guerra, el puente por el que llegaba a la Unión Soviética una parte enorme de la ayuda militar estadounidense. Esta es la historia poco conocida de Irán en la Segunda Guerra Mundial y del Corredor Persa.

Ensamblaje de camiones estadounidenses en Irán para enviarlos a la Unión Soviética
Imagen: Nick Parrino. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Un país neutral en el lugar equivocado

Al empezar la guerra, Irán se declaró neutral. Lo gobernaba Reza Shah Pahlaví, un monarca autoritario que había modernizado el país y mantenía buenas relaciones económicas con Alemania, que le había ayudado a construir industrias e infraestructuras. En Irán vivían y trabajaban cientos de técnicos alemanes.

Cuando Alemania invadió la Unión Soviética en junio de 1941, todo cambió. Británicos y soviéticos tenían dos razones para preocuparse por Irán: los grandes yacimientos de petróleo del sur, explotados por la Anglo-Iranian Oil Company, y la necesidad desesperada de una ruta segura para enviar suministros a la URSS.

La invasión anglo-soviética de agosto de 1941

Londres y Moscú exigieron a Reza Shah la expulsión de los ciudadanos alemanes. Ante sus evasivas, el 25 de agosto de 1941 tropas británicas entraron por el sur y el oeste y tropas soviéticas por el norte. El ejército iraní apenas pudo resistir unos días.

A mediados de septiembre, Reza Shah fue obligado a abdicar en favor de su hijo, Mohammad Reza Pahlaví, que gobernaría Irán hasta la revolución de 1979. El padre murió en el exilio, en Sudáfrica, en 1944. En enero de 1942, Irán firmó un tratado con británicos y soviéticos por el que estos se comprometían a respetar su independencia y a retirar sus tropas seis meses después del final de la guerra.

El Corredor Persa: la ruta de la ayuda aliada

Estados Unidos enviaba a la Unión Soviética enormes cantidades de material a través del programa de Préstamo y Arriendo: camiones, aviones, tanques, alimentos, explosivos, botas, raíles de ferrocarril. Había tres rutas principales: los convoyes del Ártico hacia Múrmansk, muy peligrosos por los ataques de submarinos y aviones alemanes; la ruta del Pacífico hacia Vladivostok, y la ruta de Irán, el Corredor Persa.

Los barcos descargaban en los puertos del golfo Pérsico. Desde allí, el material subía hacia el norte por el ferrocarril transiraní, recién terminado en 1938, y por carreteras de montaña hasta la frontera soviética y el mar Caspio. Para hacerlo posible, decenas de miles de soldados estadounidenses del Mando del Golfo Pérsico ampliaron puertos, mejoraron el ferrocarril, construyeron carreteras y montaron plantas de ensamblaje de camiones en pleno desierto, con temperaturas que superaban los 50 grados en verano.

A través del Corredor Persa llegaron a la Unión Soviética millones de toneladas de material, una parte muy importante de toda la ayuda aliada. Muchos de los camiones Studebaker que permitieron al Ejército Rojo avanzar hacia el oeste a partir de 1943 entraron por esta ruta.

Un país ocupado y empobrecido

Para la población iraní, la ocupación fue dura. La llegada de tropas extranjeras y el desvío de recursos y transportes provocaron inflación, escasez y una grave hambruna en 1942. El norte quedó bajo control soviético y el sur bajo control británico, y ambas potencias intervenían abiertamente en la política del país. Teherán se llenó de espías, diplomáticos, refugiados y aventureros. Entre los refugiados llegaron decenas de miles de polacos liberados de los campos soviéticos con el ejército del general Anders.

La Conferencia de Teherán y la Declaración sobre Irán

En ese contexto se celebró la Conferencia de Teherán, del 28 de noviembre al 1 de diciembre de 1943. Irán había declarado la guerra a Alemania en septiembre de ese año. Los Tres Grandes firmaron una declaración en la que reconocían la ayuda iraní al esfuerzo de guerra y se comprometían a respetar su independencia e integridad territorial y a ayudarle económicamente tras la guerra.

Epílogo: la primera crisis de la Guerra Fría

Cuando terminó la guerra, las tropas británicas y estadounidenses se retiraron. Las soviéticas no: se quedaron en el norte de Irán, donde apoyaban a movimientos separatistas en el Azerbaiyán iraní y el Kurdistán. La crisis de Irán de 1946 se convirtió en una de las primeras confrontaciones de la Guerra Fría. Tras la presión estadounidense y en las Naciones Unidas, y a cambio de promesas sobre petróleo que nunca se cumplieron, la Unión Soviética retiró sus tropas en mayo de 1946.

Teherán 1943, de David Cabrera

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Preguntas frecuentes

¿Por qué invadieron Irán en 1941?

Gran Bretaña y la Unión Soviética querían asegurar los yacimientos de petróleo, eliminar la influencia alemana y abrir una ruta segura para enviar suministros a la URSS.

¿Qué fue el Corredor Persa?

La ruta a través de Irán por la que llegaba a la Unión Soviética, por mar, ferrocarril y carretera, una gran parte de la ayuda militar estadounidense del programa de Préstamo y Arriendo.

¿Por qué la Conferencia de los Tres Grandes se celebró en Teherán?

Porque Stalin no quería alejarse de la URSS y Teherán, ocupada por tropas soviéticas y británicas, era accesible y relativamente segura para los tres líderes.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Fenby, J. (2006). Alliance. Simon & Schuster.
  • Motter, T. H. V. (1952). The Persian Corridor and Aid to Russia. Center of Military History, U.S. Army.
  • Abrahamian, E. (2008). A History of Modern Iran. Cambridge University Press.