A las 5:29 de la mañana del 16 de julio de 1945, en el desierto de Nuevo México, una luz más intensa que la del sol iluminó las montañas. Una bola de fuego se elevó sobre la arena y una nube en forma de hongo subió a miles de metros de altura. Los científicos que la observaban a varios kilómetros sabían que el mundo acababa de cambiar. Era la culminación del Proyecto Manhattan, el programa secreto con el que Estados Unidos fabricó la bomba atómica.

La carta de Einstein
A finales de 1938, dos científicos alemanes, Otto Hahn y Fritz Strassmann, descubrieron la fisión nuclear: al bombardear un núcleo de uranio con neutrones, este se partía liberando energía. Muchos físicos comprendieron enseguida lo que eso significaba. Si la fisión liberaba a su vez nuevos neutrones, podía producirse una reacción en cadena, y con ella un arma de un poder inimaginable.
Varios de esos físicos eran refugiados que habían huido del nazismo y temían que Alemania llegara primero. Uno de ellos, el húngaro Leó Szilárd, convenció a Albert Einstein, el científico más famoso del mundo, de firmar una carta dirigida al presidente Roosevelt. Fechada el 2 de agosto de 1939, advertía de la posibilidad de construir «bombas extremadamente poderosas» y de que Alemania podía estar trabajando en ello. Roosevelt creó un comité para estudiar el asunto, pero el esfuerzo fue modesto hasta la entrada de Estados Unidos en la guerra.
Del laboratorio a la industria
El 2 de diciembre de 1942, bajo las gradas de un estadio de la Universidad de Chicago, el físico italiano Enrico Fermi, otro exiliado, logró la primera reacción nuclear en cadena controlada de la historia. Para entonces, el ejército estadounidense había puesto el proyecto bajo el mando del general Leslie Groves, un ingeniero enérgico y autoritario que acababa de dirigir la construcción del Pentágono. Recibió el nombre en clave de Distrito de Ingeniería de Manhattan.
Groves eligió como director científico a J. Robert Oppenheimer, un brillante físico teórico de Berkeley, y le encargó crear un laboratorio secreto para diseñar la bomba. Oppenheimer propuso un lugar aislado que conocía de su juventud: una meseta en Los Álamos, Nuevo México.
Las ciudades secretas
El Proyecto Manhattan llegó a emplear a cerca de 130,000 personas en todo el país y costó alrededor de 2,000 millones de dólares de la época. La mayoría de quienes trabajaban en él no sabía qué estaba construyendo. Se levantaron ciudades enteras que no aparecían en los mapas:
- Oak Ridge, Tennessee: enormes plantas para separar el uranio-235, el isótopo que se usa en la bomba, del uranio natural.
- Hanford, Washington: reactores para producir plutonio, un nuevo elemento también apto para una bomba.
- Los Álamos, Nuevo México: el laboratorio donde los científicos diseñaron y montaron las bombas.
Participaron también científicos británicos y canadienses, después de que los británicos fusionaran su propio programa con el estadounidense en 1943.
Dos tipos de bomba
Los científicos desarrollaron dos diseños distintos:
- Little Boy («Niño pequeño»), de uranio, funcionaba como un cañón que disparaba una pieza de uranio contra otra. Era tan sencillo que no se consideró necesario probarlo. Fue la bomba lanzada sobre Hiroshima.
- Fat Man («Hombre gordo»), de plutonio, usaba un sistema mucho más complejo de implosión: explosivos convencionales comprimían una esfera de plutonio hasta provocar la reacción. Era la que había que probar. Fue la bomba lanzada sobre Nagasaki.
La prueba Trinity
La prueba de la bomba de plutonio, con el nombre en clave Trinity, se realizó el 16 de julio de 1945 en el desierto de Jornada del Muerto, cerca de Alamogordo. La explosión equivalió aproximadamente a unas veinte mil toneladas de TNT. Oppenheimer recordaría años después que en ese momento le vino a la mente un verso del texto sagrado hindú Bhagavad Gita en el que la divinidad se declara la muerte, destructora de mundos.
Al otro lado del mundo, en la Conferencia de Potsdam, el presidente Truman recibió la noticia al día siguiente.
Espías y la carrera que no existió
El temor que había impulsado el proyecto, que Alemania fabricara la bomba primero, resultó infundado: el programa nuclear alemán nunca estuvo cerca de lograrlo. Quien sí se benefició del Proyecto Manhattan fue la Unión Soviética. Varios espías, entre ellos el físico Klaus Fuchs, que trabajó en Los Álamos, transmitieron a Moscú información clave. La URSS probó su primera bomba atómica en 1949, mucho antes de lo que esperaban los estadounidenses.
Hiroshima y Nagasaki 1945, de David Cabrera
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Preguntas frecuentes
¿Qué fue el Proyecto Manhattan?
El programa secreto de Estados Unidos, con participación británica y canadiense, que desarrolló las primeras bombas atómicas entre 1942 y 1945.
¿Quién dirigió el Proyecto Manhattan?
El general Leslie Groves en lo militar y organizativo, y J. Robert Oppenheimer como director científico del laboratorio de Los Álamos.
¿Cuándo se probó la primera bomba atómica?
El 16 de julio de 1945, en la prueba Trinity, en Nuevo México.
Para seguir leyendo
- Enola Gay: la misión que lanzó la bomba sobre Hiroshima
- ¿Por qué Truman lanzó la bomba atómica?
- Harry Truman: el presidente que no sabía nada
Fuentes
- Rhodes, R. (1986). The Making of the Atomic Bomb. Simon & Schuster.
- Bird, K. y Sherwin, M. J. (2005). American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer. Alfred A. Knopf.
- Groves, L. R. (1962). Now It Can Be Told: The Story of the Manhattan Project. Harper & Row.


