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Las mujeres de Bletchley Park: las descifradoras secretas que ayudaron a vencer a Hitler

Durante décadas, miles de mujeres británicas guardaron un secreto que ni siquiera sus maridos o sus hijos conocían. Cuando les preguntaban qué habían hecho en la guerra, respondían con evasivas: «trabajo de oficina», «algo aburrido en el campo». En realidad habían trabajado en Bletchley Park, el centro secreto donde se descifraron los códigos de la Alemania nazi. Y eran mayoría: alrededor de tres de cada cuatro personas que trabajaban allí eran mujeres.

La mansión de Bletchley Park, centro británico de descifrado de códigos
Imagen: DeFacto. CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Qué era Bletchley Park

Bletchley Park era una mansión victoriana en la campiña inglesa, a unos ochenta kilómetros al noroeste de Londres. En 1938 el gobierno británico la compró para instalar allí la Escuela Gubernamental de Códigos y Cifras. Su misión: interceptar y descifrar las comunicaciones del enemigo, sobre todo las cifradas con la máquina alemana Enigma.

Al principio de la guerra trabajaban allí unas pocas decenas de personas. En 1945 eran cerca de diez mil, repartidas entre la mansión y decenas de barracones de madera construidos en los jardines.

El reto de Enigma

Enigma era una máquina de cifrado con rotores que cambiaba la clave con cada letra pulsada. Los ajustes se modificaban cada día, de modo que el número de combinaciones posibles era astronómico. Los alemanes estaban convencidos de que era indescifrable.

El primer gran avance no fue británico, sino polaco: a principios de los años treinta, el matemático Marian Rejewski y sus colegas del servicio de cifra polaco lograron descifrar Enigma. En julio de 1939, semanas antes de la invasión alemana de Polonia, compartieron sus conocimientos con británicos y franceses. Sobre esa base, en Bletchley Park, matemáticos como Alan Turing y Gordon Welchman diseñaron la bombe, una máquina electromecánica que buscaba los ajustes diarios de Enigma.

Qué hacían las mujeres

Las mujeres de Bletchley Park venían de orígenes muy distintos: jóvenes de la aristocracia y la clase media alta, universitarias de Oxford y Cambridge, campeonas de crucigramas, lingüistas y, sobre todo, miles de jóvenes del Servicio Naval Femenino (las Wrens), del Servicio Auxiliar de la Fuerza Aérea y civiles.

  • Operadoras de las bombes: cientos de Wrens manejaban día y noche estas ruidosas máquinas, en turnos agotadores, montando los tambores y vigilando cada resultado.
  • Colossus: también fueron mujeres quienes operaron Colossus, considerada una de las primeras computadoras electrónicas programables, que se usó a partir de 1944 contra el cifrado de alto nivel del mando alemán.
  • Descifradoras y analistas: algunas mujeres trabajaron directamente en el criptoanálisis. Mavis Lever, por ejemplo, descifró mensajes de la marina italiana que contribuyeron a la victoria británica en la batalla del cabo Matapán en 1941.
  • Traductoras, indexadoras y analistas de tráfico: los mensajes descifrados tenían que traducirse, clasificarse y cruzarse con enormes ficheros. Ese trabajo minucioso permitía reconstruir la organización del ejército alemán.
  • Interceptoras: fuera de Bletchley, miles de mujeres en estaciones de escucha copiaban letra a letra las señales de radio enemigas.

Lo que se consiguió

La información obtenida en Bletchley Park, conocida con el nombre en clave Ultra, fue una ventaja enorme para los aliados. Ayudó a ganar la batalla del Atlántico contra los submarinos alemanes, a anticipar movimientos de Rommel en el norte de África y a confirmar, antes del Día D, que los alemanes se habían creído el engaño sobre el lugar del desembarco. Algunos historiadores estiman que acortó la guerra en Europa en dos años o más, aunque es una cifra imposible de demostrar.

Un secreto de treinta años

Todas las personas que trabajaron en Bletchley firmaron la Ley de Secretos Oficiales. Al terminar la guerra, se les dijo que nunca podrían hablar de lo que habían hecho. Y cumplieron. Muchas mujeres volvieron a una vida doméstica sin poder explicar a nadie la experiencia más importante de su vida. El secreto no empezó a levantarse hasta los años setenta, cuando se publicaron los primeros libros sobre Ultra.

Algunas murieron sin que sus familias supieran nunca nada. Otras lo contaron siendo ya ancianas. Desde 2009, el gobierno británico entrega una insignia conmemorativa a los veteranos de Bletchley y de sus estaciones asociadas como reconocimiento tardío.

La película The Imitation Game (2014), centrada en Alan Turing, acercó la historia al gran público con el personaje de la matemática Joan Clarke, una de las pocas mujeres que trabajó como criptoanalista en el equipo de Turing.

La otra guerra: la de las mujeres

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Preguntas frecuentes

¿Cuántas mujeres trabajaron en Bletchley Park?

Alrededor de tres cuartas partes de las cerca de diez mil personas que trabajaban allí al final de la guerra eran mujeres.

¿Quién descifró Enigma?

Fue un trabajo colectivo: los matemáticos polacos, encabezados por Marian Rejewski, la descifraron primero en los años treinta, y en Bletchley Park Alan Turing, Gordon Welchman y muchos otros desarrollaron los métodos para hacerlo a gran escala durante la guerra.

¿Se puede visitar Bletchley Park?

Sí. Hoy es un museo abierto al público.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Dunlop, T. (2015). The Bletchley Girls. Hodder & Stoughton.
  • McKay, S. (2010). The Secret Life of Bletchley Park. Aurum Press.
  • Mundy, L. (2017). Code Girls. Hachette.
  • Smith, M. (2015). The Debs of Bletchley Park. Aurum Press.