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Mujeres en la Segunda Guerra Mundial: francotiradoras, espías, pilotas y obreras

Durante décadas, la Segunda Guerra Mundial se contó como una historia de hombres: generales, soldados, pilotos y estadistas. Pero sin millones de mujeres la guerra no se habría podido librar, y en muchos casos tampoco ganar. Fueron francotiradoras y pilotos de combate, espías y descifradoras de códigos, enfermeras en primera línea y obreras en las fábricas de armamento. Este artículo repasa el papel de las mujeres en la Segunda Guerra Mundial, país por país, y explica por qué su historia se silenció durante tanto tiempo.

Obrera de una fábrica de aviones estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial
Imagen: Alfred T. Palmer. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Unión Soviética: mujeres en primera línea

Ningún país envió tantas mujeres al combate directo como la Unión Soviética. Se calcula que alrededor de 800,000 mujeres sirvieron en el Ejército Rojo, muchas de ellas voluntarias: como francotiradoras, artilleras antiaéreas, conductoras de tanques, operadoras de radio, enfermeras de primera línea y pilotos.

Las francotiradoras

La Unión Soviética formó a miles de francotiradoras en escuelas especiales. La más famosa fue Liudmila Pavlichenko, a quien se le atribuyen 309 bajas confirmadas en Odesa y Sebastopol. En 1942 viajó a Estados Unidos en una gira de propaganda y se convirtió en la primera ciudadana soviética recibida en la Casa Blanca, donde trabó amistad con Eleanor Roosevelt.

Las aviadoras

Gracias a la insistencia de la famosa aviadora Marina Raskova, la Unión Soviética creó tres regimientos aéreos formados íntegramente por mujeres: uno de cazas, uno de bombarderos en picado y uno de bombardeo nocturno. Este último se hizo legendario con el apodo que le pusieron los alemanes: las Brujas de la Noche.

Gran Bretaña: del frente interno al cielo

Gran Bretaña fue el primer país occidental en reclutar obligatoriamente a mujeres para el esfuerzo de guerra, a partir de diciembre de 1941. Cientos de miles se unieron a los servicios auxiliares del ejército, la marina y la fuerza aérea, operando radares, reflectores y baterías antiaéreas, aunque oficialmente no podían disparar.

  • Bletchley Park: la mayoría del personal del gran centro de descifrado de códigos, donde se rompió el sistema Enigma, eran mujeres. Durante décadas no pudieron contar a nadie, ni siquiera a sus familias, lo que habían hecho.
  • Las pilotos de la ATA: las aviadoras del Air Transport Auxiliary llevaban aviones nuevos o reparados de las fábricas a los aeródromos, incluidos Spitfires y bombarderos pesados, a menudo sin radio ni armamento. Las contamos en Los pilotos. Vidas en el cielo.
  • Las fábricas: miles de mujeres construyeron los aviones de la Batalla de Inglaterra y las municiones de toda la guerra.

Francia y la Resistencia: las espías

En la Francia ocupada, muchas mujeres participaron en la Resistencia como enlaces, mensajeras, falsificadoras y organizadoras de rutas de escape. A ellas se sumaron agentes enviadas desde Londres por la Dirección de Operaciones Especiales británica (SOE), que lanzó en paracaídas a decenas de mujeres en territorio ocupado.

Entre ellas destacan Noor Inayat Khan, la primera operadora de radio enviada a París, capturada y ejecutada en Dachau en 1944; Violette Szabo, ejecutada en Ravensbrück, y Nancy Wake, que llegó a dirigir a miles de combatientes de la Resistencia y a la que la Gestapo buscaba con el apodo de «Ratón Blanco». Las mujeres eran útiles como agentes precisamente porque llamaban menos la atención en los controles alemanes.

Estados Unidos: Rosie la Remachadora

En Estados Unidos, la imagen de la guerra femenina fue Rosie the Riveter, «Rosie la Remachadora»: la obrera de fábrica con pañuelo rojo y brazo en alto. Millones de mujeres se incorporaron a la industria, construyendo aviones, barcos y tanques en trabajos que hasta entonces se consideraban exclusivamente masculinos. Unas 350,000 sirvieron además en las fuerzas armadas, y las pilotos WASP transportaron aviones militares por todo el país.

Alemania: una contradicción ideológica

La ideología nazi reservaba a la mujer el papel de madre y esposa, y el régimen tardó mucho en movilizarlas para la industria de guerra, en parte por esa misma ideología. Aun así, cientos de miles de mujeres alemanas acabaron trabajando como auxiliares de la Wehrmacht en comunicaciones y defensa antiaérea, y al final de la guerra muchas manejaban baterías y reflectores. También hubo mujeres en el aparato de represión, como guardianas de campos de concentración.

Las prisioneras y las víctimas

Millones de mujeres vivieron la guerra como víctimas: en los guetos y los campos de exterminio, en el campo de concentración femenino de Ravensbrück, como trabajadoras forzadas o sometidas a violencia sexual masiva en los territorios ocupados y, al final de la guerra, en la propia Alemania. Su testimonio es parte esencial de la historia del conflicto.

La otra guerra: la de las mujeres

En Europa en llamas, mujeres en armas, David Cabrera recorre Alemania, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y la Unión Soviética para rescatar las voces de francotiradoras, espías, pilotas, descifradoras, obreras y prisioneras.

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Por qué su historia se silenció

Cuando la guerra terminó, los mismos Estados que habían necesitado desesperadamente a las mujeres quisieron devolverlas a casa. En las fábricas se despidió a las obreras para dejar sitio a los soldados que volvían. En la Unión Soviética muchas veteranas ocultaron su paso por el frente porque la sociedad las miraba con sospecha. En Gran Bretaña, el secreto oficial obligó a las mujeres de Bletchley Park a callar durante décadas.

Hubo que esperar mucho para que su historia se contara con su propia voz. Un ejemplo decisivo es el libro de la premio Nobel Svetlana Alexiévich, La guerra no tiene rostro de mujer, construido con cientos de entrevistas a veteranas soviéticas.

Preguntas frecuentes

¿Combatieron mujeres en la Segunda Guerra Mundial?

Sí. En la Unión Soviética combatieron en primera línea como francotiradoras, pilotos, tanquistas y artilleras. En otros países la mayoría sirvió en funciones auxiliares, aunque las agentes de la Resistencia y del SOE corrieron riesgos comparables a los de cualquier soldado.

¿Quién fue la francotiradora más famosa de la Segunda Guerra Mundial?

Liudmila Pavlichenko, a quien se le atribuyen 309 bajas confirmadas.

¿Qué hacían las mujeres en Bletchley Park?

Operaban las máquinas de descifrado, clasificaban y traducían mensajes interceptados y analizaban el tráfico de comunicaciones alemán. Eran la mayoría del personal.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Alexiévich, S. (2015). La guerra no tiene rostro de mujer. Debate.
  • Pennington, R. (2001). Wings, Women, and War: Soviet Airwomen in World War II Combat. University Press of Kansas.
  • Mundy, L. (2017). Code Girls. Hachette.
  • Pavlichenko, L. (2018). Lady Death: The Memoirs of Stalin’s Sniper. Greenhill Books.
  • Purnell, S. (2019). A Woman of No Importance. Viking.