En el centro de Stalingrado, frente a una plaza abierta, había un edificio de viviendas de cuatro pisos como tantos otros. A finales de septiembre de 1942, un pequeño grupo de soldados soviéticos lo ocupó. Durante casi dos meses, los alemanes intentaron recuperarlo día y noche, y nunca lo consiguieron. Hoy, sus muros todavía llevan el nombre del sargento que entró primero: la Casa de Pávlov.

Un edificio en el lugar justo
El edificio estaba en la plaza del 9 de Enero, a unos trescientos metros del Volga, en el sector central de la ciudad. Su posición era muy valiosa: desde sus pisos superiores se dominaba la plaza y buena parte de los alrededores, y cualquier fuerza alemana que quisiera avanzar hacia el río en ese punto tenía que cruzar un espacio abierto bajo su fuego.
A finales de septiembre de 1942, en plena ofensiva alemana sobre la ciudad, un grupo de reconocimiento del 42.º Regimiento de Fusileros de la Guardia, dirigido por el sargento Yákov Pávlov, recibió la orden de tomar el edificio. Lo ocuparon tras expulsar a los alemanes que había dentro, o encontrarlo vacío según las versiones, y se prepararon para defenderlo.
Cómo se convirtió en una fortaleza
Al pequeño grupo inicial se sumaron refuerzos hasta formar una guarnición de unos veinticinco hombres, al mando del teniente Iván Afanásiev. Los defensores eran de muchas nacionalidades de la Unión Soviética: rusos, ucranianos, georgianos, uzbekos, kazajos, judíos, tártaros. Ese detalle fue muy explotado después por la propaganda como símbolo de la unidad soviética.
Convirtieron el edificio en una fortaleza:
- Rodearon la plaza con minas y alambre de espino.
- Abrieron troneras en los muros y colocaron ametralladoras y fusiles antitanque en distintos pisos.
- Cavaron una trinchera de comunicación hasta las líneas soviéticas, por la que llegaban munición, comida, agua y teléfono.
- Derribaron muros interiores para moverse entre los apartamentos sin exponerse.
Uno de sus trucos más eficaces fue usar un fusil antitanque desde lo alto del edificio para disparar contra el techo de los blindados alemanes, donde la coraza era más delgada.
Civiles en el sótano
Los soldados no estaban solos. En el sótano se refugiaban civiles, entre ellos mujeres y niños, que no habían podido o querido abandonar la ciudad. Vivieron allí durante todo el asedio, entre el humo, el hambre y el ruido constante de los combates. Algunas fuentes cuentan que incluso nació un bebé durante esos días.
58 días de resistencia
Los alemanes atacaron el edificio repetidamente con infantería, tanques, morteros y aviación. Cada ataque tenía que cruzar la plaza abierta, sembrada de minas y cadáveres. Según una frase atribuida al general Vasili Chuikov, comandante del 62.º Ejército, los alemanes perdieron más hombres intentando tomar la Casa de Pávlov que tomando París.
La guarnición resistió hasta el 25 de noviembre de 1942, cuando el contraataque soviético que siguió a la Operación Urano la liberó del cerco. Habían pasado unos 58 días. Pávlov fue herido más tarde, siguió combatiendo hasta el final de la guerra y en 1945 recibió el título de Héroe de la Unión Soviética.
El mito y el debate
Como tantos episodios de la guerra soviética, la historia de la Casa de Pávlov fue moldeada por la propaganda. La fama recayó en el sargento Pávlov, aunque la defensa la dirigió durante la mayor parte del tiempo el teniente Afanásiev, que después se quejaría de que su papel había quedado en segundo plano. Los historiadores también discuten algunos detalles del combate. Pero lo esencial está bien documentado: un puñado de hombres convirtió un edificio de viviendas en un obstáculo que el ejército alemán no pudo superar.
La Casa de Pávlov hoy
El edificio fue uno de los primeros en reconstruirse después de la guerra y sigue habitado. En uno de sus lados se conserva un muro conmemorativo de ladrillo que reproduce la pared dañada por los combates. Muy cerca se mantienen en ruinas, tal como quedaron, los restos del molino Gerhardt, otro de los puntos de resistencia soviéticos, hoy parte del Museo Panorama de la Batalla de Stalingrado en Volgogrado.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos días resistió la Casa de Pávlov?
Unos 58 días, desde finales de septiembre hasta el 25 de noviembre de 1942.
¿Cuántos soldados defendían la Casa de Pávlov?
La guarnición llegó a unos veinticinco hombres, al mando del teniente Iván Afanásiev, aunque el edificio tomó el nombre del sargento Yákov Pávlov.
¿Existe todavía la Casa de Pávlov?
Sí. Fue reconstruida tras la guerra, sigue siendo un edificio de viviendas en Volgogrado y tiene un muro conmemorativo.
Para seguir leyendo
- La batalla de Stalingrado: resumen, fases y por qué cambió la guerra
- Vasili Záitsev, el francotirador de Stalingrado
- Las mujeres de Stalingrado
Fuentes
- Beevor, A. (2000). Stalingrado. Crítica.
- Chuikov, V. I. (1964). The Battle for Stalingrad. Holt, Rinehart and Winston.
- Hellbeck, J. (2015). Stalingrad: The City That Defeated the Third Reich. PublicAffairs.


