Inicio » Blog » Stalingrado » Friedrich Paulus: el mariscal que se rindió en Stalingrado

Friedrich Paulus: el mariscal que se rindió en Stalingrado

El 30 de enero de 1943, en el sótano de unos grandes almacenes en ruinas en el centro de Stalingrado, el general Friedrich Paulus recibió un mensaje por radio: Hitler lo acababa de ascender a mariscal de campo. No era un premio. Era una invitación al suicidio, porque ningún mariscal alemán se había rendido nunca. Al día siguiente, Paulus se rindió. La historia de Friedrich Paulus es la de un oficial brillante en los despachos que quedó atrapado entre la obediencia a Hitler y la vida de sus soldados.

Columna de soldados en Stalingrado
Imagen: Главархив Москвы. CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

Un oficial de Estado Mayor

Paulus nació en 1890 en Hesse, en una familia de clase media, no aristocrática; el «von» que a menudo se le atribuye es un error. Combatió en la Primera Guerra Mundial y después hizo carrera como oficial de Estado Mayor: metódico, trabajador, excelente planificador, pero con muy poca experiencia de mando directo de tropas en combate.

En 1940, como subjefe del Estado Mayor del Ejército, participó en la elaboración de los planes para la invasión de la Unión Soviética, la Operación Barbarroja. En enero de 1942, tras la muerte repentina del mariscal Walter von Reichenau, recibió el mando del VI Ejército, la mayor fuerza del ejército alemán en el frente oriental.

Del triunfo de Járkov a Stalingrado

En mayo de 1942, Paulus obtuvo una gran victoria defensiva cerca de Járkov, donde una ofensiva soviética terminó convertida en un desastre para el Ejército Rojo. Hitler lo tenía en alta estima. En el verano de 1942, el VI Ejército avanzó hacia el Volga como punta de lanza de la ofensiva alemana en el sur, y en agosto llegó a las afueras de Stalingrado.

Durante tres meses, Paulus dirigió el asalto a la ciudad en una lucha de desgaste brutal. En noviembre controlaba casi toda Stalingrado, pero su ejército estaba agotado y sus flancos, en manos de tropas rumanas, eran muy vulnerables. El 19 de noviembre, la Operación Urano lo dejó cercado.

Obedecer o salvar a sus hombres

Es el gran dilema de Paulus y la gran discusión sobre él. Al cerrarse el cerco, él y varios de sus generales pidieron permiso para romperlo. Hitler se negó y ordenó resistir. Paulus obedeció. En diciembre, cuando las tropas de rescate de Manstein se acercaron, tampoco se decidió a salir a su encuentro sin una orden expresa de Hitler, alegando que no tenía combustible suficiente.

Sus defensores sostienen que una ruptura con un ejército hambriento, sin carburante y a pie por la estepa nevada habría sido probablemente una masacre, y que su resistencia retuvo a muchas fuerzas soviéticas que de otro modo habrían cortado la retirada de todo el ejército alemán del Cáucaso. Sus críticos responden que antepuso la obediencia a la vida de cientos de miles de hombres.

La rendición del 31 de enero de 1943

En enero de 1943 la situación en la bolsa era desesperada: hambre, frío extremo, heridos sin atención, tifus. Paulus rechazó una oferta soviética de rendición el 8 de enero. Dos días después comenzó el asalto final. Hitler lo ascendió a mariscal de campo el 30 de enero. El 31, soldados soviéticos llegaron al sótano de los almacenes Univermag, donde estaba su cuartel general, y Paulus se rindió. Insistió en que se rendía como particular y no ordenó la capitulación de las tropas que seguían combatiendo en el norte de la ciudad, que cayeron el 2 de febrero.

Hitler estalló de furia al conocer la noticia: le reprochó no haber elegido la muerte y la «inmortalidad».

Prisionero de los soviéticos

En cautiverio, Paulus se mantuvo al principio distante de los oficiales alemanes que colaboraban con los soviéticos en la propaganda antinazi. Cambió de postura en el verano de 1944, tras el atentado fallido contra Hitler del 20 de julio y la ejecución de varios conocidos suyos. Se unió entonces a la Liga de Oficiales Alemanes y llamó por radio a los soldados alemanes a abandonar a Hitler.

En febrero de 1946 apareció por sorpresa como testigo de la acusación soviética en los juicios de Núremberg. Fue liberado en 1953 y se instaló en Dresde, en la Alemania Oriental, donde trabajó como asesor de las fuerzas armadas del nuevo Estado. Murió en 1957. Nunca volvió a ver a su esposa, que había muerto en 1949, y pasó sus últimos años intentando justificar sus decisiones en Stalingrado.

Historia que se lee como una novela

En la Biblioteca de El Mundo en Guerra encontrarás los libros de David Cabrera sobre la Segunda Guerra Mundial, en PDF y con descarga inmediata: la serie completa de la Batalla de Inglaterra (4 libros por $199) y Europa en llamas, mujeres en armas.

Ver la biblioteca →

Preguntas frecuentes

¿Por qué Hitler ascendió a Paulus a mariscal de campo?

Para presionarlo a no rendirse: ningún mariscal alemán se había rendido jamás, y Hitler esperaba que Paulus se suicidara antes que romper esa tradición.

¿Dónde se rindió Paulus?

En el sótano de los grandes almacenes Univermag, en la plaza de los Caídos de Stalingrado, el 31 de enero de 1943.

¿Qué pasó con Paulus después de la guerra?

Permaneció prisionero en la Unión Soviética hasta 1953, declaró en Núremberg y pasó sus últimos años en Dresde, en la Alemania Oriental, donde murió en 1957.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Beevor, A. (2000). Stalingrado. Crítica.
  • Diedrich, T. (2008). Paulus: Das Trauma von Stalingrad. Schöningh.
  • Hellbeck, J. (2015). Stalingrad: The City That Defeated the Third Reich. PublicAffairs.