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Operación Urano: el cerco que atrapó al VI Ejército en Stalingrado

En noviembre de 1942 los soldados alemanes del VI Ejército creían estar a punto de ganar la batalla de Stalingrado. Controlaban casi toda la ciudad y a los defensores soviéticos solo les quedaban unas pocas franjas junto al Volga. Lo que no sabían es que, a sus espaldas, el Ejército Rojo había reunido en secreto más de un millón de hombres. El 19 de noviembre comenzó la Operación Urano, y en solo cuatro días la situación dio la vuelta por completo.

Mapa del cerco de Stalingrado durante la Operación Urano
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d. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

La idea: no defender la ciudad, sino rodearla

En septiembre de 1942, los generales Gueorgui Zhúkov y Aleksandr Vasilevski propusieron a Stalin un plan audaz. En lugar de enviar todas las reservas a la ciudad para sostener a los defensores, Chuikov resistiría con lo justo mientras se acumulaban fuerzas lejos de allí para un contraataque decisivo.

La clave estaba en un error alemán. Para concentrar sus mejores tropas en la ciudad, la Wehrmacht había dejado la defensa de sus largos flancos, al norte y al sur de Stalingrado, en manos de sus aliados: el 3.º y el 4.º ejércitos rumanos. Eran tropas peor armadas, con pocos cañones antitanque y escaso apoyo blindado, desplegadas en frentes enormes. El plan consistía en romper esos flancos y cerrar una gigantesca tenaza detrás del VI Ejército.

Preparación en secreto

Durante semanas, el Ejército Rojo trasladó tropas, tanques y artillería hacia las zonas de ataque, moviéndose sobre todo de noche y aplicando estrictas medidas de engaño, la llamada maskirovka. La inteligencia alemana detectó algunos movimientos, pero subestimó por completo su escala. Para la ofensiva participaron tres frentes soviéticos: el del Suroeste, al mando de Nikolái Vatutin; el del Don, de Konstantín Rokossovski, y el de Stalingrado, de Andréi Yeriomenko.

19 de noviembre: el ataque del norte

En la mañana del 19 de noviembre de 1942, entre niebla y nieve, miles de cañones soviéticos abrieron fuego sobre las posiciones rumanas al noroeste de Stalingrado. Después atacaron la infantería y los cuerpos de tanques. Las defensas rumanas resistieron en algunos puntos con valentía, pero se derrumbaron en pocas horas. Los blindados soviéticos se lanzaron hacia el sureste, hacia el río Don.

20 de noviembre: el ataque del sur

Al día siguiente atacó la segunda pinza, al sur de la ciudad, de nuevo contra tropas rumanas. El mando alemán reaccionó con lentitud: tardó en entender la magnitud de la ofensiva y sus reservas blindadas eran escasas y estaban mal situadas.

23 de noviembre: la tenaza se cierra

El 23 de noviembre, las vanguardias de las dos pinzas soviéticas se encontraron cerca de la localidad de Kalach, sobre el Don. El cerco estaba cerrado. Dentro quedaban el VI Ejército alemán, parte del 4.º Ejército Panzer y unidades rumanas: entre 250,000 y 300,000 hombres, según las estimaciones.

La decisión de Hitler: quedarse

Paulus y varios de sus generales querían intentar romper el cerco de inmediato, mientras todavía tenían fuerzas y combustible. Hitler lo prohibió. Ordenó que el VI Ejército resistiera en Stalingrado como una «fortaleza» y Göring le aseguró que la Luftwaffe podría abastecerlo por aire.

Era imposible. El ejército cercado necesitaba centenares de toneladas de suministros al día; la Luftwaffe, con aviones de transporte insuficientes, mal tiempo y aeródromos bajo ataque, entregó de media mucho menos. Los soldados empezaron a pasar hambre en pocas semanas.

Tormenta de Invierno: el rescate fallido

En diciembre, el mariscal Erich von Manstein lanzó la Operación Tormenta de Invierno para abrir un corredor hasta la bolsa. Sus tanques llegaron a unos cincuenta kilómetros del perímetro. Pero Paulus, sin autorización de Hitler y con poco combustible, no lanzó la ruptura hacia ellos. Mientras tanto, una nueva ofensiva soviética, la Operación Pequeño Saturno, destrozó al 8.º Ejército italiano más al norte y amenazó la retaguardia de Manstein, que tuvo que retirarse. El VI Ejército estaba condenado.

Por qué la Operación Urano fue una obra maestra

  • Elección del punto débil: atacó donde el enemigo era más vulnerable, no donde era más fuerte.
  • Sorpresa estratégica: la concentración de fuerzas pasó prácticamente inadvertida.
  • Coordinación: tres frentes actuaron de forma sincronizada sobre cientos de kilómetros.
  • Uso de los tanques en profundidad: los cuerpos blindados soviéticos no se detuvieron a destruir a las unidades rotas, sino que avanzaron directamente hacia el punto de encuentro.

Fue la demostración de que el Ejército Rojo había aprendido de las catástrofes de 1941. A partir de entonces, las grandes operaciones de cerco serían cada vez más soviéticas y cada vez menos alemanas.

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Preguntas frecuentes

¿Qué fue la Operación Urano?

La contraofensiva soviética lanzada el 19 de noviembre de 1942 que rodeó al VI Ejército alemán en Stalingrado.

¿Quién planeó la Operación Urano?

Principalmente los generales Gueorgui Zhúkov y Aleksandr Vasilevski, con el Estado Mayor soviético (Stavka).

¿Por qué no salió el VI Ejército del cerco?

Porque Hitler prohibió la retirada y confió en un puente aéreo que resultó imposible. Cuando llegó el intento de rescate de Manstein, Paulus no se atrevió a romper el cerco sin autorización.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Beevor, A. (2000). Stalingrado. Crítica.
  • Glantz, D. M. y House, J. M. (2014). Endgame at Stalingrad. University Press of Kansas.
  • Glantz, D. M. y House, J. M. (2017). Cuando chocan los titanes. Desperta Ferro.