Entre las ruinas de Stalingrado, donde los soldados de ambos bandos se escondían a pocos metros unos de otros, la figura más temida no era un general ni un tanquista. Era el francotirador: un hombre inmóvil durante horas entre los escombros, esperando un error. El más famoso de todos fue Vasili Záitsev, un antiguo pastor de los Urales al que la propaganda soviética convirtió en leyenda y Hollywood en protagonista de película.

De cazador en los Urales a soldado en el Volga
Vasili Grigórievich Záitsev nació en 1915 en una aldea de los montes Urales. Su abuelo le enseñó a cazar desde niño: a moverse sin ruido, a esperar, a disparar una sola vez. Antes de la guerra sirvió en la Flota del Pacífico, en tareas administrativas. En 1942 pidió ser enviado al frente y fue destinado a la 284.ª División de Fusileros, que cruzó el Volga hacia Stalingrado en septiembre de 1942, en plena ofensiva alemana sobre la ciudad.
La guerra de los francotiradores
La batalla de Stalingrado era el terreno perfecto para el francotirador. Las ruinas ofrecían miles de escondites. Los frentes estaban tan cerca que un soldado que asomaba la cabeza para encender un cigarrillo o ir a buscar agua podía morir en un segundo. El mando soviético comprendió el valor militar y propagandístico de los francotiradores y los promovió: sus cifras de bajas se publicaban en los periódicos del frente y sus nombres se convertían en ejemplo.
Záitsev destacó muy pronto. Según las cifras oficiales soviéticas, entre noviembre y diciembre de 1942 se le atribuyeron más de 200 bajas enemigas confirmadas. Como ocurre con todas las cifras de francotiradores de la guerra, conviene tomarlas con cautela, pero no hay duda de que fue extraordinariamente eficaz.
Los «lebratos»: una escuela en plena batalla
Lo más importante que hizo Záitsev quizá no fueron sus disparos, sino sus alumnos. Organizó una escuela improvisada de francotiradores en plena batalla. Como su apellido deriva de la palabra rusa para «liebre», a sus discípulos se les llamó los zaichata, los «lebratos». Les enseñaba a trabajar en parejas, a preparar varios escondites, a cambiar de posición después de cada disparo y a observar durante horas antes de actuar. Muchos de ellos se convirtieron a su vez en francotiradores reconocidos.
El duelo con el «mayor König»: ¿realidad o propaganda?
La historia más famosa de Záitsev es su supuesto duelo con un francotirador alemán de élite enviado desde Berlín para acabar con él, al que las fuentes soviéticas llamaron mayor König o Heinz Thorwald. Según el relato, los dos se buscaron durante días entre las ruinas hasta que Záitsev lo engañó con un casco colocado como señuelo y lo abatió.
La historia aparece en las memorias de Záitsev, pero muchos historiadores, entre ellos Antony Beevor, la consideran muy probablemente una invención o una exageración de la propaganda soviética. No se ha encontrado en los archivos alemanes ningún rastro de ese francotirador ni de su supuesta escuela. Sea como sea, fue el relato que inspiró la película Enemigo a las puertas (2001), con Jude Law en el papel de Záitsev.
Herido, condecorado y enterrado en Mamáyev Kurgan
En enero de 1943, poco antes del final de la batalla, Záitsev resultó gravemente herido en los ojos por una explosión. Corrió el riesgo de quedarse ciego, pero un famoso oftalmólogo soviético, Vladímir Filátov, logró salvarle la vista. En febrero de 1943 recibió el título de Héroe de la Unión Soviética.
Volvió al frente y terminó la guerra con el grado de capitán. Después vivió en Kiev, donde dirigió una fábrica. Murió en 1991. En 2006 sus restos fueron trasladados, con honores militares, a la colina de Mamáyev Kurgan, en Volgogrado, el lugar donde tanto se había combatido y donde había pedido ser enterrado junto a sus compañeros.
El mito y el hombre
Záitsev fue a la vez un soldado real y un producto de la propaganda. La Unión Soviética necesitaba héroes con nombre y apellido para sostener la moral en el peor momento de la guerra, y él encajaba perfectamente: un hombre humilde, del pueblo, que convertía su habilidad de cazador en un arma contra el invasor. La realidad, menos cinematográfica, sigue siendo impresionante: miles de horas de paciencia, miedo y precisión en una de las batallas más brutales de la historia.
No fue el único. Stalingrado también tuvo francotiradoras, y la Unión Soviética entrenó a miles de mujeres en este oficio. La más célebre fue Liudmila Pavlichenko.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántas bajas tuvo Vasili Záitsev?
Las cifras oficiales soviéticas le atribuyen más de 200 en Stalingrado, entre noviembre y diciembre de 1942, y cifras mayores en el conjunto de la guerra. Son cifras de propaganda difíciles de verificar.
¿Existió el francotirador alemán König?
No hay pruebas documentales de su existencia y la mayoría de los historiadores cree que el duelo fue una invención o una exageración propagandística.
¿Qué película cuenta la historia de Záitsev?
Enemigo a las puertas (2001), dirigida por Jean-Jacques Annaud, basada libremente en el libro de William Craig.
Para seguir leyendo
- La batalla de Stalingrado: resumen, fases y por qué cambió la guerra
- Liudmila Pavlichenko, «Lady Death»
- La Casa de Pávlov
Fuentes
- Zaitsev, V. (2003). Notes of a Russian Sniper. Frontline Books.
- Beevor, A. (2000). Stalingrado. Crítica.
- Craig, W. (1973). Enemy at the Gates: The Battle for Stalingrad. Reader’s Digest Press.


