En abril de 1945, el hombre que había gobernado la mayor parte de Europa vivía bajo tierra, en un refugio de hormigón bajo el jardín de la Cancillería, en el centro de un Berlín en ruinas. Sobre su cabeza caían los proyectiles de la artillería soviética. A su alrededor, el Tercer Reich se desmoronaba. Los últimos días de Hitler en el búnker son el retrato del final de un régimen que arrastró a Alemania entera a su propia destrucción.

El Führerbunker
El búnker era un complejo de dos niveles construido bajo el jardín de la Cancillería del Reich, con techos de varios metros de hormigón armado. El nivel inferior, donde vivía Hitler, tenía una veintena de pequeñas habitaciones: su despacho, su dormitorio, una sala de conferencias, una centralita telefónica y habitaciones para su círculo más cercano. El aire era viciado, la humedad constante y el ruido de los generadores no paraba nunca.
Hitler se instaló allí de forma permanente a mediados de enero de 1945, tras el fracaso de su última gran ofensiva en el oeste, en las Ardenas. Ya no saldría más que en contadas ocasiones.
Un líder roto
Quienes lo vieron en esas semanas describen a un hombre prematuramente envejecido: encorvado, con la mano izquierda temblorosa, arrastrando una pierna, con la piel grisácea. Seguía, sin embargo, dando órdenes a ejércitos que ya no existían, moviendo sobre los mapas divisiones que solo eran restos sin hombres ni combustible.
El 20 de abril de 1945 cumplió 56 años. Ese día salió al jardín para condecorar a un grupo de adolescentes de las Juventudes Hitlerianas que habían combatido contra los tanques soviéticos. Fue una de sus últimas apariciones. Para entonces, el Ejército Rojo ya había lanzado su ofensiva final sobre Berlín.
22 de abril: el derrumbe
El 22 de abril, durante la conferencia militar, Hitler supo que un contraataque que había ordenado para salvar la ciudad nunca se había lanzado. Estalló en un ataque de furia que dejó helados a sus generales: gritó que todos lo habían traicionado, que el ejército era cobarde, que la guerra estaba perdida. Por primera vez lo admitió en voz alta. Anunció que se quedaría en Berlín y que se quitaría la vida antes que caer en manos de los soviéticos.
Las traiciones de Göring y Himmler
Desde el sur de Alemania, Hermann Göring, sucesor designado de Hitler, envió un telegrama proponiendo asumir el mando si no recibía respuesta. Hitler lo interpretó como una traición, lo destituyó y ordenó su arresto. Días después supo por una emisora extranjera que Heinrich Himmler, jefe de las SS, había intentado negociar en secreto una rendición con los aliados occidentales. Fue el golpe definitivo. Como represalia, hizo fusilar al oficial de enlace de Himmler en el búnker, Hermann Fegelein, que además era cuñado de Eva Braun.
La boda y el testamento
En la madrugada del 29 de abril, Hitler se casó con Eva Braun, su compañera durante más de una década, en una breve ceremonia civil. Después dictó a su secretaria, Traudl Junge, su testamento político. Culpaba de la guerra a los judíos, expulsaba a Göring y a Himmler del partido y nombraba como sucesor al gran almirante Karl Dönitz como presidente del Reich. No había en él ni una sola palabra de arrepentimiento.
30 de abril de 1945
Ese día se supo en el búnker que Mussolini había sido ejecutado por partisanos italianos y que su cadáver había sido expuesto en Milán. Hitler se despidió de su personal a primera hora de la tarde. Poco después, en su estudio, Eva Braun se envenenó con cianuro y Hitler se disparó. Siguiendo sus instrucciones, sus colaboradores sacaron los cuerpos al jardín, los rociaron con gasolina y los quemaron entre los bombardeos.
Al día siguiente, Joseph Goebbels y su esposa Magda envenenaron a sus seis hijos y luego se suicidaron. El 2 de mayo, Berlín se rindió. El 8 de mayo, Alemania capituló sin condiciones.
El destino de los restos
Los soviéticos encontraron los restos calcinados y los identificaron, sobre todo, por la dentadura. Stalin, sin embargo, alimentó durante un tiempo la duda sobre si Hitler había escapado, lo que dio origen a infinidad de teorías conspirativas. Los documentos soviéticos abiertos tras el fin de la Unión Soviética confirmaron lo que los historiadores ya sabían: Hitler murió en Berlín el 30 de abril de 1945.
Gran parte de lo que sabemos de esos días procede de los testimonios de supervivientes recogidos por el historiador británico Hugh Trevor-Roper, que investigó el caso para la inteligencia británica en 1945, y de las memorias de testigos como Traudl Junge. Esos relatos inspiraron la película alemana El hundimiento (2004).
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo murió Hitler?
El 30 de abril de 1945, en el búnker bajo la Cancillería de Berlín, cuando las tropas soviéticas estaban a pocos cientos de metros.
¿Cuánto tiempo estuvo Hitler en el búnker?
Vivió allí de forma permanente desde mediados de enero de 1945 hasta su muerte, unos tres meses y medio.
¿Existe todavía el búnker de Hitler?
No. Sus restos fueron demolidos y sellados en la posguerra. Hoy el lugar es un aparcamiento, con un panel informativo que explica lo que hubo allí.
Para seguir leyendo
- ¿Cómo llegó Hitler al poder?
- ¿Qué se decidió en la Conferencia de Potsdam?
- La división de Alemania y de Berlín después de 1945
Fuentes
- Trevor-Roper, H. (1947). The Last Days of Hitler. Macmillan.
- Fest, J. (2005). El hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich. Galaxia Gutenberg.
- Beevor, A. (2002). Berlín. La caída: 1945. Crítica.
- Junge, T. (2003). Hasta el último momento. Península.
- Kershaw, I. (2010). Hitler. Península.


