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El Pacto de Múnich de 1938: la paz que no fue

El 30 de septiembre de 1938, el primer ministro británico Neville Chamberlain bajó de su avión en el aeródromo de Heston, cerca de Londres, y agitó ante la multitud una hoja de papel firmada por él y por Hitler. Esa misma tarde, desde Downing Street, anunció que traía «paz para nuestro tiempo». Menos de un año después, Europa estaba en guerra. El Pacto de Múnich se convirtió en el símbolo de la política de apaciguamiento y en una de las decisiones más discutidas del siglo XX.

Multitud durante el regreso de Chamberlain tras el Acuerdo de Múnich, 1938
Imagen: Ministry of Information official photographer. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

El problema de los Sudetes

Checoslovaquia, nacida tras la Primera Guerra Mundial, tenía una importante minoría de habla alemana, unos tres millones de personas, concentrada en las regiones fronterizas conocidas como los Sudetes. Era además una democracia con un ejército bien equipado, una potente industria de armamento y fortificaciones en esas mismas montañas fronterizas. Y tenía alianzas con Francia y con la Unión Soviética.

Tras anexionarse Austria en marzo de 1938, Hitler puso a Checoslovaquia en su punto de mira. Usó al partido de los alemanes de los Sudetes para fabricar una crisis, denunció supuestas persecuciones y amenazó con la guerra si las regiones no pasaban a Alemania.

Las tres visitas de Chamberlain

Chamberlain estaba convencido de que una nueva guerra europea sería una catástrofe y de que las reclamaciones de Hitler podían satisfacerse mediante negociación. Con casi setenta años, tomó un avión por primera vez en su vida para reunirse con él:

  • 15 de septiembre, Berchtesgaden: acepta en principio la cesión de los Sudetes.
  • 22 de septiembre, Bad Godesberg: Hitler eleva sus exigencias y fija un plazo para la ocupación. Durante unos días, Europa se prepara para la guerra; en Londres se cavan trincheras en los parques y se reparten máscaras antigás.
  • 29 y 30 de septiembre, Múnich: por mediación de Mussolini, se reúnen Chamberlain, el primer ministro francés Édouard Daladier, Hitler y Mussolini.

Qué se firmó en Múnich

En la madrugada del 30 de septiembre, los cuatro líderes acordaron que Alemania ocuparía los Sudetes entre el 1 y el 10 de octubre. Checoslovaquia no estuvo en la mesa: sus representantes esperaron en un hotel para que se les comunicara la decisión. El gobierno de Praga, abandonado por Francia y el Reino Unido, aceptó.

Con los Sudetes, Checoslovaquia perdió sus fortificaciones, buena parte de su industria y cualquier posibilidad de defenderse. Polonia y Hungría aprovecharon para quedarse también con territorios checoslovacos.

Antes de volver a Londres, Chamberlain le hizo firmar a Hitler una breve declaración en la que ambos se comprometían a resolver sus diferencias de forma pacífica. Ese era el papel que agitó en Heston.

La paz que duró seis meses

El 15 de marzo de 1939 las tropas alemanas entraron en Praga y ocuparon lo que quedaba de Bohemia y Moravia. Ya no había ninguna minoría alemana que «proteger»: era una conquista pura y simple. El apaciguamiento había fracasado. Gran Bretaña y Francia ofrecieron entonces garantías a Polonia, el siguiente objetivo de Hitler. Cuando Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939, cumplieron su palabra y le declararon la guerra.

¿Fue Múnich un error? El gran debate

Durante décadas, «Múnich» fue sinónimo de cobardía y de ceder ante un dictador. Churchill, que había criticado el acuerdo con dureza desde el Parlamento, construyó esa imagen en sus memorias.

Algunos historiadores han defendido después a Chamberlain con argumentos de peso:

  • El Reino Unido no estaba preparado. En 1938 la RAF apenas tenía cazas modernos. Un año después, gracias al rearme acelerado, tenía los Hurricane y Spitfire que ganarían la Batalla de Inglaterra.
  • La opinión pública no quería la guerra, ni en Gran Bretaña ni en los dominios como Canadá o Australia.
  • Francia no estaba dispuesta a atacar Alemania para salvar a Checoslovaquia.

Otros responden que Alemania también se rearmó en ese año, que se perdió el ejército checoslovaco y su industria, que pasó a servir a Alemania, y que en 1938 una parte de los generales alemanes estaba dispuesta a conspirar contra Hitler si este llevaba al país a una guerra que consideraban perdida. Múnich, además, convenció a Stalin de que no podía fiarse de las democracias occidentales, lo que allanó el camino al pacto germano-soviético de agosto de 1939.

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Preguntas frecuentes

¿Quiénes firmaron el Pacto de Múnich?

Neville Chamberlain (Reino Unido), Édouard Daladier (Francia), Adolf Hitler (Alemania) y Benito Mussolini (Italia), el 30 de septiembre de 1938. Checoslovaquia no fue invitada.

¿Qué es la política de apaciguamiento?

La estrategia británica y francesa de los años treinta de hacer concesiones a Hitler para evitar una nueva guerra, con la esperanza de que sus reclamaciones fueran limitadas.

¿Qué pasó con Checoslovaquia después de Múnich?

Perdió los Sudetes en octubre de 1938 y en marzo de 1939 fue ocupada por Alemania. Eslovaquia se convirtió en un Estado títere aliado de Hitler.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Faber, D. (2008). Munich, 1938: Appeasement and World War II. Simon & Schuster.
  • Kershaw, I. (2010). Hitler. Península.
  • Overy, R. (2009). 1939: Countdown to War. Allen Lane.
  • Bouverie, T. (2019). Appeasing Hitler: Chamberlain, Churchill and the Road to War. The Bodley Head.