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La hiperinflación alemana de 1923: cuando el dinero dejó de valer

En noviembre de 1923, en Alemania, un pan podía costar cientos de miles de millones de marcos. Los obreros cobraban dos veces al día y corrían a gastar el dinero antes de que perdiera su valor por la tarde. Los ahorros de toda una vida no alcanzaban para comprar un sello de correos. La hiperinflación alemana de 1923 fue una de las peores crisis monetarias de la historia, y dejó una herida en la sociedad alemana que Hitler supo aprovechar años después.

Billete alemán de cinco billones de marcos de la hiperinflación de 1923
Imagen: Berlin-George. Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Cómo empezó: la guerra y las reparaciones

Alemania había financiado la Primera Guerra Mundial sobre todo con préstamos y emisión de dinero, confiando en que una victoria le permitiría cobrar a los vencidos. Perdió. Después llegaron las reparaciones exigidas por el Tratado de Versalles, que debían pagarse en oro, divisas o bienes. Para hacerles frente, y para sostener un Estado endeudado, el gobierno de la República de Weimar siguió imprimiendo dinero. El marco fue perdiendo valor de forma constante entre 1919 y 1922.

La ocupación del Ruhr: el detonante

En enero de 1923, alegando retrasos en los pagos de reparaciones, tropas francesas y belgas ocuparon el Ruhr, el corazón minero e industrial de Alemania. El gobierno alemán respondió con la «resistencia pasiva»: llamó a los trabajadores a la huelga y se comprometió a seguir pagándoles los salarios.

Alemania se quedó sin la producción de su principal región industrial y, a la vez, tuvo que pagar a millones de huelguistas. La única forma de hacerlo fue imprimir billetes a un ritmo sin precedentes. La inflación se convirtió en hiperinflación.

Cuando el dinero dejó de valer

Las cifras de 1923 parecen inventadas:

  • A principios de 1922 un dólar estadounidense equivalía a unos 200 marcos.
  • En noviembre de 1923, un dólar equivalía a unos 4.2 billones de marcos (un 4.2 seguido de doce ceros).
  • Los precios llegaron a duplicarse en cuestión de días.
  • El Reichsbank llegó a emitir billetes de 100 billones de marcos.

Las imprentas no daban abasto. Los billetes se imprimían por una sola cara. Las ciudades y empresas emitían su propio dinero de emergencia, el Notgeld. Hay fotografías famosas de niños jugando con fajos de billetes como si fueran bloques de construcción y de personas usándolos para encender la estufa, porque valían menos que la leña.

La vida cotidiana en la hiperinflación

Los salarios se pagaban a diario, a veces dos veces al día. Las esposas esperaban a sus maridos a la salida de la fábrica para correr a las tiendas antes de que subieran los precios. En los restaurantes, según una anécdota muy repetida, la cuenta podía ser más alta al terminar la comida que al pedirla. El trueque volvió: se pagaba con huevos, carbón o cigarros.

No todos perdieron. Quienes tenían deudas las vieron desaparecer, y quienes poseían bienes reales, como tierras, fábricas o divisas extranjeras, salieron bien parados. Algunos especuladores hicieron fortunas. Los grandes perdedores fueron las clases medias: funcionarios, pensionistas, pequeños ahorradores y rentistas, que vieron evaporarse los ahorros de toda su vida.

El fin de la crisis: el Rentenmark

En noviembre de 1923 el gobierno, con Hjalmar Schacht como comisario monetario, introdujo una nueva moneda, el Rentenmark, respaldada por hipotecas sobre la tierra y la industria alemanas. Un Rentenmark equivalía a un billón de marcos antiguos. Con una emisión estrictamente limitada, la nueva moneda funcionó. En 1924 el Plan Dawes reorganizó el pago de las reparaciones con préstamos estadounidenses, y Alemania entró en unos años de relativa prosperidad.

Qué tuvo que ver con Hitler

En ese mismo noviembre de 1923, en plena crisis, Hitler intentó tomar el poder por la fuerza en Múnich, en el llamado Putsch de la Cervecería. Fracasó y acabó en prisión. Es decir: la hiperinflación por sí sola no llevó a Hitler al poder. En las elecciones de 1928, con la economía ya estabilizada, su partido obtuvo menos del 3 por ciento de los votos.

Lo que sí hizo la hiperinflación fue destruir la confianza de las clases medias en la República de Weimar y en la democracia. Cuando llegó la Gran Depresión en 1929, ese recuerdo seguía vivo, y millones de alemanes estuvieron dispuestos a escuchar a quien prometía orden. Lo contamos en ¿Cómo llegó Hitler al poder?

El trauma fue tan profundo que, durante el resto del siglo XX, la obsesión alemana por la estabilidad de precios se convirtió en una seña de identidad de su política económica.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué hubo hiperinflación en Alemania en 1923?

Por la combinación de la deuda de la Primera Guerra Mundial, las reparaciones del Tratado de Versalles y, sobre todo, la impresión masiva de dinero para financiar la resistencia pasiva durante la ocupación francesa y belga del Ruhr.

¿Cuánto costaba un pan en 1923?

En noviembre de 1923, en el peor momento, un pan llegó a costar alrededor de 200,000 millones de marcos.

¿Cómo terminó la hiperinflación?

Con la introducción del Rentenmark en noviembre de 1923 y la reorganización de las reparaciones mediante el Plan Dawes en 1924.

Para seguir leyendo

Fuentes

  • Fergusson, A. (1975). When Money Dies: The Nightmare of the Weimar Hyperinflation. William Kimber.
  • Feldman, G. D. (1993). The Great Disorder: Politics, Economics, and Society in the German Inflation, 1914-1924. Oxford University Press.
  • Evans, R. J. (2005). La llegada del Tercer Reich. Península.