La tarde del sábado 7 de septiembre de 1940, cientos de bombarderos alemanes aparecieron sobre el estuario del Támesis y descargaron sus bombas sobre los muelles del East End de Londres. Los incendios fueron tan grandes que de noche servían de faro para la siguiente oleada. Ese día, que los londinenses recordarían como el «Sábado Negro», comenzó el Blitz: ocho meses de bombardeos casi diarios sobre Londres y las principales ciudades británicas.

¿Qué fue el Blitz?
El Blitz fue la campaña de bombardeos de la Luftwaffe contra las ciudades del Reino Unido entre septiembre de 1940 y mayo de 1941. El nombre viene del alemán Blitzkrieg, «guerra relámpago», y lo popularizó la prensa británica.
Comenzó como un cambio de estrategia en plena Batalla de Inglaterra. Hasta entonces la Luftwaffe había atacado sobre todo aeródromos y fábricas para destruir a la RAF. A partir del 7 de septiembre el objetivo pasó a ser Londres: sus muelles, su industria, sus comunicaciones y, cada vez más, la moral de su población. Cuando los ataques diurnos se volvieron demasiado costosos, la Luftwaffe pasó a atacar de noche, cuando los cazas británicos apenas podían hacer nada.
Cuánto duró el Blitz: fechas clave
- 7 de septiembre de 1940: el «Sábado Negro», primer gran ataque sobre Londres.
- Septiembre – noviembre de 1940: Londres es bombardeada durante 57 noches consecutivas.
- 14 de noviembre de 1940: bombardeo de Coventry, que destruye el centro de la ciudad y su catedral medieval.
- 29 de diciembre de 1940: el «Segundo Gran Incendio de Londres» arrasa la City; la cúpula de la catedral de San Pablo sobrevive entre el humo.
- Marzo – mayo de 1941: los ataques se extienden a Clydebank, Plymouth, Belfast, Liverpool, Hull y otras ciudades portuarias e industriales.
- 10–11 de mayo de 1941: el ataque más destructivo sobre Londres. Poco después, la Luftwaffe traslada la mayor parte de sus unidades al este para la invasión de la Unión Soviética, y el Blitz termina.
Cifras del Blitz
Se calcula que el Blitz mató a más de 40,000 civiles británicos, aproximadamente la mitad de ellos en Londres, e hirió a muchos más. Más de un millón de viviendas londinenses resultaron destruidas o dañadas. Para la población de una ciudad que no estaba en primera línea de ningún frente, la guerra había llegado a la puerta de casa.
Cómo se sobrevivía bajo las bombas
Los refugios
La imagen más famosa del Blitz son las familias durmiendo en los andenes del metro de Londres. Al principio el gobierno se opuso a que el metro se usara como refugio, pero los londinenses simplemente compraban un billete y se quedaban. En las noches de mayor afluencia, más de cien mil personas dormían bajo tierra.
En realidad eran una minoría. La mayoría de la gente se refugiaba en casa, bajo las escaleras o en el refugio Anderson: una pequeña estructura de chapa ondulada enterrada en el jardín y cubierta de tierra. Otros usaban refugios públicos de ladrillo, sótanos o simplemente se quedaban en la cama. Y ningún refugio era totalmente seguro: en octubre de 1940 una bomba atravesó el suelo sobre la estación de Balham, y en enero de 1941 otra cayó sobre la estación de Bank; en ambos casos murieron decenas de personas.
El apagón y los voluntarios
Cada noche la ciudad entera quedaba a oscuras para no servir de referencia a los bombarderos. Miles de voluntarios sostenían la defensa civil: los vigilantes antiaéreos (ARP), los bomberos auxiliares, el servicio de ambulancias, las mujeres del Servicio Voluntario que repartían té y comida entre los escombros. Muchos de ellos murieron en servicio.
El mito del «espíritu del Blitz»
La propaganda británica construyó una imagen poderosa: londinenses imperturbables, que seguían con su vida entre las ruinas con humor y una taza de té. Esa imagen tenía mucho de verdad. La moral no se derrumbó, la producción no se detuvo y el país no pidió la paz.
Pero la realidad fue más compleja. Hubo saqueos, hubo pánico en algunas ciudades tras los grandes ataques y hubo resentimiento de clase: el East End obrero, junto a los muelles, sufrió mucho más que los barrios ricos del oeste, y no faltaron protestas por la falta de refugios dignos. Los observadores de la organización Mass-Observation, que recogía cómo se sentía la gente común, documentaron agotamiento, miedo y rabia junto a la solidaridad. El «espíritu del Blitz» existió, pero convivió con un trauma que durante décadas no se nombró.
El Blitz, contado desde las calles
En El Blitz. Londres bajo las bombas (Vol. IV de la serie El Mundo en Guerra), David Cabrera baja del combate aéreo a los refugios y las calles: la propaganda, el trauma, las otras ciudades y los niños evacuados.
La guerra de los haces: la batalla invisible
¿Cómo encontraban los bombarderos alemanes sus objetivos de noche, con la ciudad a oscuras? Con haces de radio. La Luftwaffe emitía desde el continente señales de radio estrechas que se cruzaban sobre el objetivo; el piloto seguía una y, al detectar la otra, sabía que debía soltar las bombas. Sistemas como el Knickebein y el X-Gerät permitieron ataques nocturnos precisos, como el de Coventry.
Del otro lado, un joven científico, R. V. Jones, convenció a un escéptico Churchill de que esos haces existían. Los británicos aprendieron a interferirlos y a desviarlos, de modo que muchas bombas acabaron cayendo en campo abierto. Fue una de las primeras guerras electrónicas de la historia, y se libró en silencio mientras arriba sonaban las sirenas.
Más allá de Londres
El Blitz no fue solo londinense. Coventry, centro de la industria de motores, perdió su centro histórico en una sola noche y su nombre se convirtió en sinónimo de destrucción total. Liverpool, puerto clave para los convoyes del Atlántico, sufrió una semana de ataques en mayo de 1941. En Clydebank, junto a Glasgow, solo un puñado de viviendas quedó intacto. Plymouth, Belfast, Hull, Birmingham, Bristol, Southampton y Sheffield también fueron bombardeadas.
Los niños evacuados
Ya en septiembre de 1939, antes de que cayera una sola bomba, el gobierno británico evacuó a cientos de miles de niños de las ciudades al campo, en la llamada Operación Flautista. Muchos volvieron durante los meses tranquilos de la «guerra de broma», y hubo una segunda oleada cuando empezó el Blitz.
Para muchos niños fue una aventura; para otros, una experiencia traumática de separación, con familias de acogida que no siempre los trataron bien. Lo que se observó en esos niños, y en los que se quedaron en las ciudades con sus madres, influyó en psicólogos como Anna Freud y John Bowlby, y en lo que hoy sabemos sobre el apego en la infancia: la separación podía hacer más daño que las propias bombas.
Por qué fracasó el Blitz
El Blitz no consiguió ninguno de sus grandes objetivos. No paralizó la industria británica, no cerró los puertos y no quebró la voluntad de la población. Fue la primera prueba a gran escala de una idea que muchos estrategas de entreguerras daban por cierta: que el bombardeo de ciudades obligaría a un país a rendirse. No ocurrió en Gran Bretaña, y tampoco ocurriría más tarde en Alemania ni en Japón hasta la llegada de la bomba atómica.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duró el Blitz?
Unos ocho meses: del 7 de septiembre de 1940 a mayo de 1941.
¿Cuántas personas murieron en el Blitz?
Más de 40,000 civiles en todo el Reino Unido, aproximadamente la mitad en Londres.
¿Es lo mismo el Blitz que la Batalla de Inglaterra?
No exactamente. La Batalla de Inglaterra fue la lucha por el dominio del aire entre julio y octubre de 1940. El Blitz fue la campaña de bombardeos sobre las ciudades, que empezó durante esa batalla y continuó hasta mayo de 1941.
Para seguir leyendo
- La Batalla de Inglaterra: resumen, fases y por qué Hitler la perdió
- Mujeres en la Segunda Guerra Mundial: francotiradoras, espías, pilotas y obreras
- La serie completa El Mundo en Guerra: la Batalla de Inglaterra (4 libros)
Fuentes
- Gardiner, J. (2010). The Blitz: The British Under Attack. HarperPress.
- Calder, A. (1991). The Myth of the Blitz. Jonathan Cape.
- Jones, R. V. (1978). Most Secret War. Hamish Hamilton.
- Overy, R. (2013). The Bombing War: Europe 1939–1945. Allen Lane.


