Es una de las discusiones más viejas de la historia militar: ¿qué era mejor, el Spitfire o el Messerschmitt Bf 109? Ambos se enfrentaron por primera vez a gran escala en el verano de 1940, durante la Batalla de Inglaterra, y ambos se siguieron mejorando hasta el último día de la guerra. La respuesta corta es que, en 1940, estaban sorprendentemente parejos. La respuesta larga es mucho más interesante, y tiene un tercer protagonista que casi siempre se olvida: el Hawker Hurricane.

Spitfire vs Bf 109: comparación rápida (versiones de 1940)
| Supermarine Spitfire Mk I | Messerschmitt Bf 109 E | Hawker Hurricane Mk I | |
|---|---|---|---|
| Motor | Rolls-Royce Merlin, unos 1,000 hp | Daimler-Benz DB 601, unos 1,100 hp | Rolls-Royce Merlin, unos 1,000 hp |
| Velocidad máxima | cerca de 570 km/h | cerca de 560 km/h | cerca de 520 km/h |
| Armamento | 8 ametralladoras de 7.7 mm | 2 ametralladoras de 7.92 mm y 2 cañones de 20 mm | 8 ametralladoras de 7.7 mm |
| Punto fuerte | Giro cerrado, manejo suave | Trepada, picado y potencia de fuego | Robustez, plataforma de tiro estable |
| Punto débil | Producción lenta al principio | Autonomía muy corta | Más lento que los otros dos |
Las cifras son aproximadas: variaban según la subversión, la hélice, el combustible y la altitud.
Los diseñadores: Mitchell, Messerschmitt y Camm
El Spitfire fue obra de Reginald J. Mitchell, el ingeniero de Supermarine que ya había ganado el Trofeo Schneider con hidroaviones de carreras. De ahí venía su obsesión por la aerodinámica, visible en la famosa ala elíptica: delgada, elegante y muy eficaz a gran velocidad. Mitchell murió en 1937, sin llegar a ver su avión en combate.
El Bf 109 nació en Bayerische Flugzeugwerke bajo la dirección de Willy Messerschmitt. Su filosofía era la contraria: el avión más pequeño y ligero posible alrededor del motor más potente disponible. Voló por primera vez en 1935 y se probó en combate en la Guerra Civil Española, con la Legión Cóndor. En 1940 los pilotos alemanes tenían una experiencia con él que los británicos no tenían con sus cazas.
El Hurricane, de Sydney Camm en Hawker, era un diseño más conservador, con parte del fuselaje de tubos de acero cubierto de tela. Eso, que parecía un defecto, resultó ser una virtud: era fácil de fabricar, fácil de reparar y aguantaba mucho castigo.
Velocidad y trepada
En velocidad máxima, el Spitfire Mk I y el Bf 109 E estaban prácticamente empatados. La diferencia estaba en el cómo. El Bf 109 trepaba mejor y rendía mejor a gran altura, lo que permitía a sus pilotos buscar la posición más alta y atacar desde arriba, con el sol a la espalda. Esa ventaja táctica era muy importante en el combate aéreo de la época.
Durante el verano de 1940 los cazas británicos recibieron dos mejoras que redujeron la diferencia: hélices de velocidad constante y combustible de 100 octanos, que permitía sacar más potencia al motor Merlin durante unos minutos.
Maniobrabilidad: el giro del Spitfire
Aquí el Spitfire tenía la ventaja. Gracias a su ala grande y su baja carga alar, podía girar más cerrado que el Bf 109. En un combate en giro, un piloto de Spitfire que veía a un 109 en su cola podía, en teoría, cerrar la curva hasta escapar o darle la vuelta a la situación. Los pilotos alemanes experimentados lo sabían y evitaban los combates en giro: atacaban en picado, disparaban y volvían a subir.
La inyección de combustible: la ventaja escondida del Bf 109
El motor Daimler-Benz del Bf 109 tenía inyección directa de combustible. El Merlin británico de 1940 usaba carburador, y cuando el piloto empujaba la palanca hacia delante para picar bruscamente, la gravedad negativa interrumpía el flujo de combustible y el motor se ahogaba durante un instante. Un piloto alemán perseguido podía lanzarse en picado y su perseguidor británico tenía que girar el avión antes de seguirlo, perdiendo segundos preciosos.
La solución británica llegó en 1941 de la mano de una ingeniera, Beatrice «Tilly» Shilling, que diseñó un pequeño disco limitador conocido con humor como «el orificio de la señorita Shilling».
Armamento: ametralladoras contra cañones
El Spitfire y el Hurricane llevaban ocho ametralladoras Browning en las alas. Disparaban muchas balas, pero de calibre pequeño. El Bf 109 E combinaba dos ametralladoras con dos cañones de 20 mm, cuyos proyectiles explosivos podían causar mucho más daño con pocos impactos, aunque tenían poca munición. Los británicos aprendieron la lección y las siguientes versiones del Spitfire incorporaron cañones.
El talón de Aquiles del Bf 109: la autonomía
Si hubo un factor que inclinó la balanza en 1940 fue este. El Bf 109 tenía un depósito de combustible pequeño. Despegando desde el norte de Francia, cuando llegaba a Londres le quedaban apenas unos minutos de combate, entre diez y veinte según la mayoría de los relatos, antes de tener que dar la vuelta. Muchos 109 terminaron en el Canal de la Mancha con los depósitos vacíos.
Peor aún: cuando Göring ordenó a sus cazas escoltar de cerca a los bombarderos, en lugar de cazar libremente, los 109 perdieron la iniciativa, que era su mayor arma.
Las máquinas de la Batalla de Inglaterra
En Las máquinas. Spitfire, Hurricane y Bf 109 (Vol. III de la serie El Mundo en Guerra), David Cabrera cuenta la historia completa de estos aviones: sus diseñadores, sus pilotos y las miles de manos que los construyeron bajo las bombas.
El héroe olvidado: el Hawker Hurricane
El Spitfire se llevó la fama, pero en la Batalla de Inglaterra había más escuadrones de Hurricane que de Spitfire, y los Hurricane fueron responsables de la mayoría de los derribos británicos. La táctica habitual era que los Spitfire se ocuparan de los cazas de escolta mientras los Hurricane, más lentos pero muy estables como plataforma de tiro, atacaban a los bombarderos.

Su robustez también importaba: un Hurricane podía volver a la base con agujeros que habrían destrozado la estructura metálica de un Spitfire, y los mecánicos lo tenían listo para volar de nuevo en poco tiempo.
Entonces, ¿cuál era mejor?
En 1940, ninguno era claramente superior en todo. El Bf 109 tenía ventaja en trepada, picado y altura; el Spitfire en giro y manejo. Lo que decidió la batalla no fue tanto la calidad de los aviones como las circunstancias: la RAF peleaba sobre su propio territorio, dirigida por radar, y el Bf 109 combatía al límite de su autonomía.
A lo largo de la guerra los dos aviones se fueron superando mutuamente con nuevas versiones. El Bf 109 se convirtió en el caza más producido de la historia, con más de 30,000 unidades. El Spitfire fue el único caza aliado que se fabricó de forma continua durante toda la guerra, con más de 20,000 unidades. Pocas rivalidades tecnológicas han sido tan largas y tan parejas.
Preguntas frecuentes
¿Era el Spitfire más rápido que el Bf 109?
En 1940 tenían velocidades máximas muy parecidas. La ventaja dependía de la altitud y de la versión concreta.
¿Qué avión derribó más aviones en la Batalla de Inglaterra?
El Hawker Hurricane, simplemente porque había muchos más en servicio y se encargaban de atacar a los bombarderos.
¿Por qué el Bf 109 tenía tan poca autonomía?
Fue diseñado como un interceptor ligero, no como caza de escolta de largo alcance. Nadie en la Luftwaffe había previsto que tendría que pelear sobre Inglaterra despegando desde Francia.
Para seguir leyendo
- La Batalla de Inglaterra: resumen, fases y por qué Hitler la perdió
- Escuadrón 303: los pilotos polacos de la Batalla de Inglaterra
- La serie completa El Mundo en Guerra: la Batalla de Inglaterra (4 libros)
Fuentes
- Price, A. (1996). Spitfire Mark I/II Aces 1939–41. Osprey.
- Bungay, S. (2000). The Most Dangerous Enemy: A History of the Battle of Britain. Aurum Press.
- Holmes, T. (2007). Spitfire vs Bf 109: Battle of Britain. Osprey.
- Overy, R. (2010). The Battle of Britain: Myth and Reality. Penguin.


