Se dice a menudo que en Yalta, en febrero de 1945, Roosevelt, Churchill y Stalin «se repartieron el mundo» y que de allí salió la Guerra Fría. Es una de las ideas más extendidas sobre la Segunda Guerra Mundial, y también una de las más discutidas por los historiadores. ¿Fue Yalta el origen de la Guerra Fría, o simplemente puso por escrito una división que ya habían trazado los ejércitos?

El escenario: el Palacio de Livadia
La conferencia se celebró del 4 al 11 de febrero de 1945 en el Palacio de Livadia, la antigua residencia de verano del zar Nicolás II, en la costa de Crimea, cerca de la ciudad balneario de Yalta. Los alemanes habían saqueado la zona durante la ocupación, y los soviéticos tuvieron que traer muebles, camas, vajilla y personal de Moscú en pocas semanas. Los británicos se alojaron en el cercano Palacio de Vorontsov; los soviéticos, en el Palacio Yusúpov.
Qué se repartió realmente
Lo que se acordó en Yalta lo explicamos en detalle en ¿Qué se decidió en la Conferencia de Yalta?. En resumen:
- Alemania sería dividida en zonas de ocupación, incluida una para Francia, y debería pagar reparaciones.
- Polonia perdería territorio al este y su gobierno prosoviético se ampliaría con otros políticos y celebraría elecciones libres. Lo analizamos en Polonia en Yalta.
- La Declaración sobre la Europa Liberada prometía gobiernos elegidos libremente en los países liberados.
- La ONU: se acordó el sistema de veto y se convocó la conferencia de San Francisco. Lo contamos en El nacimiento de la ONU.
- Japón: en un acuerdo secreto, Stalin se comprometió a entrar en la guerra en el Pacífico a cambio de territorios y derechos en el Extremo Oriente.
Hay que notar lo que no se acordó: en Yalta no se firmó ningún documento que entregara formalmente Europa del Este a la Unión Soviética. Al contrario, los textos hablaban de democracia y elecciones libres. El problema fue que nadie podía obligar a Stalin a cumplirlos.
El argumento a favor: Yalta como origen de la Guerra Fría
Quienes ven en Yalta el comienzo de la Guerra Fría señalan que los aliados occidentales aceptaron, por debilidad o por realismo, que la Unión Soviética tuviera una «esfera de influencia» en Europa del Este. Los compromisos sobre elecciones eran vagos y no tenían ningún mecanismo de control. Stalin los interpretó a su manera, y en pocos años Polonia, Rumanía, Bulgaria, Hungría y Checoslovaquia tenían regímenes comunistas. Para muchos europeos del Este, «Yalta» se convirtió en sinónimo de abandono.
El argumento en contra: lo decidieron los tanques
Muchos historiadores sostienen que la división de Europa no la decidió una mesa en Crimea, sino el avance de los ejércitos. En febrero de 1945, el Ejército Rojo ocupaba ya la mayor parte de Europa del Este. Los aliados occidentales no tenían forma de expulsarlo sin una nueva guerra, que ni sus ejércitos ni sus opiniones públicas estaban dispuestos a librar contra un aliado que había soportado el mayor peso de la lucha contra Alemania.
Además, el reparto de influencias ya había empezado antes: en octubre de 1944, en Moscú, Churchill había propuesto a Stalin el llamado «acuerdo de los porcentajes» sobre los Balcanes, que contamos en Roosevelt, Churchill y Stalin.
Las primeras grietas
La desconfianza apareció casi de inmediato. En marzo de 1945, Roosevelt ya se quejaba a Stalin de que no se estaba cumpliendo lo acordado sobre Polonia. Tras su muerte en abril, el nuevo presidente Harry Truman adoptó un tono más duro. En la Conferencia de Potsdam, en julio, los antiguos aliados ya negociaban como rivales.
En marzo de 1946, en Fulton, Estados Unidos, Churchill pronunció su famoso discurso sobre el «telón de acero» que había caído sobre Europa de Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático. La Guerra Fría había comenzado oficialmente, aunque nadie la hubiera declarado.
Entonces, ¿se repartieron el mundo en Yalta?
No exactamente. Yalta no creó la división de Europa, pero la reconoció de forma implícita y dio a Stalin un margen que supo aprovechar. Fue el último momento de verdadera cooperación entre los Tres Grandes y, al mismo tiempo, el lugar donde se hicieron visibles las diferencias que acabarían enfrentándolos durante más de cuarenta años. Por eso sigue siendo, ochenta años después, uno de los episodios más debatidos del siglo XX.
Yalta 1945, de David Cabrera
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Preguntas frecuentes
¿La Conferencia de Yalta causó la Guerra Fría?
No por sí sola. La división de Europa la determinó sobre todo el avance del Ejército Rojo, pero los acuerdos de Yalta, vagos y sin garantías, permitieron a Stalin imponer su control en Europa del Este.
¿Dónde se celebró la Conferencia de Yalta?
En el Palacio de Livadia, la antigua residencia de verano de los zares, cerca de Yalta, en Crimea.
¿Qué es el telón de acero?
La expresión que Churchill popularizó en 1946 para describir la frontera que separaba la Europa occidental de los países bajo control soviético.
Para seguir leyendo
- ¿Qué se decidió en la Conferencia de Yalta?
- Polonia en Yalta
- La división de Alemania y de Berlín después de 1945
Fuentes
- Plokhy, S. M. (2010). Yalta: The Price of Peace. Viking.
- Gaddis, J. L. (2005). The Cold War: A New History. Penguin.
- Dobbs, M. (2012). Six Months in 1945. Alfred A. Knopf.
- Reynolds, D. (2007). Summits. Allen Lane.


