El artículo XIII del acuerdo final de la Conferencia de Potsdam, firmado en agosto de 1945, establecía que el traslado a Alemania de las poblaciones alemanas que vivían en Polonia, Checoslovaquia y Hungría debía hacerse «de manera ordenada y humana». No fue ni lo uno ni lo otro. Entre el final de la guerra y 1950, entre doce y catorce millones de alemanes huyeron o fueron expulsados de Europa del Este. La expulsión de los alemanes después de 1945 fue uno de los mayores desplazamientos forzados de población de la historia de Europa.

El contexto: una guerra de exterminio
Para entender lo que ocurrió hay que recordar lo que había pasado antes. Durante la ocupación, Alemania había cometido en Polonia, Checoslovaquia y la Unión Soviética crímenes de una escala sin precedentes: el Holocausto, la expulsión de millones de polacos de sus tierras para instalar colonos alemanes, ejecuciones masivas, trabajos forzados y la destrucción deliberada de ciudades enteras como Varsovia. Las minorías alemanas de esos países habían sido utilizadas por Hitler como pretexto para sus conquistas, como en los Sudetes en 1938.
Cuando la guerra terminó, los gobiernos de Polonia y Checoslovaquia, y muchos de sus ciudadanos, estaban decididos a que no volviera a haber minorías alemanas en sus países. Los aliados, incluidos Churchill y Roosevelt, habían aceptado la idea durante la guerra como forma de evitar futuros conflictos.
Primera fase: la huida ante el Ejército Rojo (1944-1945)
El éxodo comenzó antes del final de la guerra. Desde octubre de 1944 y sobre todo en enero de 1945, cuando el Ejército Rojo entró en Prusia Oriental y Silesia, millones de civiles alemanes huyeron hacia el oeste en pleno invierno, en carros, a pie o a través del mar Báltico. Las autoridades nazis habían prohibido o retrasado las evacuaciones, y muchos quedaron atrapados entre los frentes.
El 30 de enero de 1945, el barco Wilhelm Gustloff, cargado de refugiados y soldados, fue hundido por un submarino soviético. Murieron miles de personas, en lo que se considera el naufragio más mortífero de la historia.
Segunda fase: las expulsiones «salvajes» (1945)
En los meses inmediatamente posteriores a la rendición alemana, antes incluso de Potsdam, se produjeron las llamadas expulsiones salvajes. En Checoslovaquia y Polonia, milicias, soldados y grupos de civiles expulsaron a la fuerza a poblaciones alemanas enteras, con frecuencia en condiciones brutales. Hubo marchas forzadas, como la de los alemanes de Brno en mayo de 1945, campos de internamiento con altísima mortalidad y episodios de violencia masiva.
Tercera fase: los traslados organizados (1946-1950)
Tras Potsdam, las expulsiones se organizaron de forma más sistemática. Trenes de mercancías llevaron a millones de personas hacia las zonas de ocupación de Alemania. Las condiciones mejoraron respecto a 1945, pero los expulsados solo podían llevar consigo unos pocos kilos de equipaje y perdían todas sus propiedades. Afectó a alemanes de Silesia, Pomerania, Prusia Oriental, los Sudetes, Hungría, Yugoslavia y Rumanía, comunidades que en muchos casos llevaban siglos asentadas allí.
¿Cuántos murieron?
Las cifras son objeto de debate. Durante la Guerra Fría, las estimaciones oficiales de Alemania occidental hablaban de unos dos millones de muertos. Investigaciones más recientes, que distinguen entre muertes confirmadas y personas desaparecidas, sitúan la cifra en torno a medio millón o algo más. En cualquier caso, cientos de miles de personas murieron de hambre, frío, enfermedades y violencia durante la huida y la expulsión.
Una nueva Europa étnicamente homogénea
Las expulsiones cambiaron el mapa humano de Europa central. Polonia, desplazada hacia el oeste por las decisiones de Yalta y Potsdam, ocupó los antiguos territorios alemanes y los repobló con polacos, muchos de ellos expulsados a su vez de las regiones orientales anexionadas por la Unión Soviética. Ciudades como Breslau se convirtieron en Wrocław, Stettin en Szczecin, Königsberg en Kaliningrado.
La integración de los expulsados
Alemania, en ruinas, tuvo que absorber a millones de personas sin hogar. En la República Federal llegaron a representar alrededor de una sexta parte de la población. Su integración fue difícil, pero acabó siendo uno de los grandes logros de la posguerra alemana, ayudada por el crecimiento económico de los años cincuenta y por una ley de compensación de cargas que redistribuyó parte de la riqueza. En 1950 las asociaciones de expulsados firmaron una carta en la que renunciaban a la venganza.
Durante décadas, el tema fue políticamente delicado: en Alemania se asociaba al revanchismo y en Polonia y Chequia despertaba el temor a reclamaciones territoriales. Hoy se estudia con más serenidad, como parte de una historia europea en la que la violencia de la guerra no terminó en mayo de 1945.
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Preguntas frecuentes
¿Cuántos alemanes fueron expulsados después de la Segunda Guerra Mundial?
Entre doce y catorce millones de alemanes huyeron o fueron expulsados de Europa del Este entre 1944 y 1950.
¿Qué decía la Conferencia de Potsdam sobre los alemanes de Europa del Este?
Su artículo XIII aprobaba el traslado a Alemania de las poblaciones alemanas de Polonia, Checoslovaquia y Hungría, y pedía que se hiciera «de manera ordenada y humana».
¿De qué regiones fueron expulsados?
Sobre todo de Prusia Oriental, Silesia, Pomerania y los Sudetes, y también de Hungría, Yugoslavia y Rumanía.
Para seguir leyendo
- ¿Qué se decidió en la Conferencia de Potsdam?
- La división de Alemania y de Berlín después de 1945
- Polonia en Yalta
Fuentes
- Douglas, R. M. (2012). Orderly and Humane: The Expulsion of the Germans after the Second World War. Yale University Press.
- Lowe, K. (2012). Continente salvaje: Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Galaxia Gutenberg.
- Judt, T. (2006). Postguerra. Taurus.


